¡PRESIDENTE
OBAMA!

Desde Washington DC
Por Walter Monge-Cruz
Prensa Latina
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waltermonge@comisioncivicademocratica.org
Aunque
el cielo de Washington DC amaneció nublado y
lluvioso, - lo cual es característico durante
esta época del año – los maravillosos colores
amarillos, anaranjados y rojos del Otoño,
encienden con brillo el espíritu de victoria que
la democracia de este país celebra
históricamente en todo su paisaje.
En éste día histórico, el mundo despierta con un
nuevo amanecer político, el cual manifiesta la
voluntad democrática de una nación comprometida
con la justicia social y el cambio político.
La justicia social se ha alcanzado con la
culminación del sueño que las frases históricas
de un revolucionario pacifista, líder moral del
pueblo segregado, mártir e inspiración de esta
nación, manifestaron un veintiocho de agosto, en
esta ciudad, hace más de cuatro décadas y que
hoy hacen eco, materializándose en nuestra
euforia histórica por este acontecimiento
político sin precedentes y jamás pensado por el
orador de esa tarde profética de 1963, bajo la
sombra del monumento al procurador de esta
realidad, Abraham Lincoln, quien nació hace
doscientos años con el mismo propósito de Dr.
King y Barack Obama.
Su discurso ese día inició con la frase “Estoy
feliz de reunirme con ustedes hoy, en lo que
será para la historia la más grande demostración
de libertad en la historia de nuestra nación”.
Esta frase del ilustre y amado líder político
Dr. Martín Luther King Jr, trasciende póstuma a
la realidad de un sueño que más de setenta
millones de seres humanos han hecho posible con
su manifestación democrática y que cientos de
millones de personas en todo el mundo,
celebramos hoy, este histórico cinco de
noviembre de 2008, el cual trasciende, como el
amanecer del día más brillante de la política
democrática de Estados Unidos de América.
El pueblo de origen Latinoamericano ha
contribuido a esta victoria de una manera cívica
loable, histórica e inspiradora. Con nuestra
participación tocando puertas, haciendo llamadas
telefónicas, transportando votantes, animando al
voto por medio de artículos de opinión y
mensajes de radio, hemos cambiado el mapa
político de este país. El voto latino cambió a
Ohio, a Indiana, a Virginia, a Florida, a Nuevo
México, a Nevada, a Colorado, cambió la nación,
cambió nuestro destino.
Presidente Obama, el 66% del pueblo latino, ha
depositado su confianza en su visión y
determinación histórica por cambiar a Washington
DC e integrar a un pueblo que aspira a
conquistar el sueño americano como los
descendientes de la esclavitud lo han logrado a
través de los siglos y celebran este día
glorioso.
El pueblo latino que ha demostrado su convicción
por la democracia, se enorgullece de tener a un
representante como lo es usted en la Casa
Blanca, y en la esperanza de este pueblo que
creció electoralmente, existe la convicción de
que su triunfo electoral terminará con los
abusos de autoridad policial, la discriminación
migratoria a nuestra comunidad, el abuso laboral
y sobretodo, abolirá como lo hizo Lincoln, las
políticas que promueven el encadenamiento y
expulsión de latinos honestos y trabajadores,
que separan nuestras familias latinas, cuando lo
único que deseamos es contribuir a la
prosperidad de nuestras familias, nuestros
países de origen y hacer de esta nación, la
mejor en el mundo.
El triunfo histórico es de todos los que hemos
creído en el cambio, Dr. King, manifestó en 1963
que “muchos de nuestros hermanos blancos, como
lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado
a comprender que su destino está unido al
nuestro y su libertad está inextricablemente
ligada a la nuestra, no podemos caminar solos”.
Para lograr este triunfo revolucionario y
democrático, no hemos tenido que derramar una
sola gota de sangre, ni oprimir con balas a
nadie, sino que hemos caminado todos juntos, sin
distinción de raza o credo, en la senda que
ahora nos dirige hacia un cambio político
histórico del que debemos sentirnos orgullosos,
no solo por haberlo construido, pero sobretodo
por haberlo vivido.
Hoy, que vivimos, la conquista histórica de la
justicia de las minorías sociales en esta gran
nación, permitamos que esa justicia “ruede como
el agua y la rectitud como una poderosa
corriente” para satisfacer nuestras
aspiraciones, nuestros sueños, los cuales son
posibles en una nación de oportunidades como lo
es, ésta, ahora.
Dr. King, su sueño hecho realidad de libertad e
igualdad, ha sido constituido desde la cúspide
de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire,
desde las poderosas montañas de Nueva York,
desde las alturas de las Alleghenies de
Pensilvania, desde las rocosas cúspides de nieve
en Colorado, desde las sinuosas pendientes de
California, tal y como usted lo soñó. Aún el sur
se resiste al cambio, pero sin duda, pronto será
conquistado por el carisma y el compromiso
histórico del presidente negro, que hoy es
presidente de todos los estadounidenses.
Hoy en toda la nación repican las campanas
anunciando la victoria de “todos los hijos de
Dios, negros y blancos, judíos y cristianos,
protestantes y católicos”. Y los habitantes de
origen latinoamericano aspiramos un día a poder
compartir el himno negro de ¡Libres al fin!,
cuando todos y absolutamente todos nuestros
hermanos indocumentados, dejen de ser
encadenados, encarcelados y separados de sus
hijos, nacidos en esta gran patria.
Barack Obama es el presidente electo del país
más poderoso del mundo, en él confiamos y desde
Grant Park, así como, en toda la nación y el
mundo, amanecimos celebrando su triunfo, el
cual, es el de todos los que creemos en la
democracia y la justicia social.
Walter G. Monge-Cruz
Secretario General
Comision Cívica
Democrática
703-943-8259