Control del
Parlamento
en centro de
pugna política poselectoral en Nicaragua
El
Parlamento nicaragüense se ha convertido en el
nuevo escenario de la batalla política que
libran el sandinismo y la oposición de derecha
para buscar una salida a la crisis desatada por
los comicios municipales del 9 de noviembre.
El objetivo de ambos bandos
es lograr reunir los 47 votos -que actualmente
ninguno tiene- que le den el control de la
Asamblea Nacional, paralizada después de que su
presidente, René Ñúñez, suspendiera la reunión
de la mesa directiva hasta que la oposición
desista de su intención de declarar nulos los
comicios.
"Estoy completamente de
acuerdo con que demande que se corrijan (los
resultados) si hubo fallas. Deben denunciarlo y
presentar los recursos que la ley les da; pero
no coincido con ellos en que utilicen este poder
del Estado que nada tiene que ver con
elecciones", declaró Núñez, quien pidió a la
oposición que reflexione sobre su actitud.
Después
de ver cómo se le cerraban otras puertas, la
oposición pretende que el Congreso apruebe una
ley que declare nulas las elecciones
municipales, en las que el Frente Sandinista de
Liberación Nacional (FSLN) se proclamó vencedor
en 105 de las 146 alcaldías en juego en medio de
denuncias de fraude.
"Los estatutos y el
reglamento del Parlamento establecen que si la
oposición tiene 47 diputados puede sesionar y
apoyar la resolución en base a la agenda que se
ha planteado y eso es completamente legal", dijo
a la AFP, su titular, el sandinista René Núñez.
Pero si la oposición "no
posee los 47 votos, quiere decir que está en
minoría y no tiene suficiente fuerza ni razón"
para imponerse, argumentó Núñez, tras insistir
en que el Parlamento "no puede entrometerse en
la competencia de otro poder de Estado", como es
el electoral.
El legislador se declaró a
favor de "distender" el conflicto, ya que
invadir la competencia de otro poder del Estado
va a aumentar la confrontación, lo que "no le
conviene al país".
Según Núñez, se pueden
tener puntos encontrados, pero "hay que buscar
una salida política a la situación" ante lo que
demandó al primer secretario, el liberal
Wilfredo Navarro, que le presente los puntos de
la agenda para decidir en base a su contenido si
convoca a la directiva para el próximo martes.
Paralelamente a la voluntad
de diálogo, "lógicamente también estamos
negociando para lograr ser la mayoría en la
Asamblea Nacional (...) para discutir los temas
que están en el ámbito de las competencias" del
órgano legislativo, añadió.
El FSLN necesitaría nueve
votos para sumar los 47 necesarios para obtener
la mayoría, mientras que los partidos de la
oposición aseguran contar con el apoyo de 45
diputados y estarían a la espera de que la
bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense
(ALN-derecha), con 6 escaños, resuelva una
división interna.
La paralización del
Congreso mantiene en suspenso la aprobación de
préstamos por 92 millones de dólares para
programas de salud, educación y reparación de
caminos rurales necesarios para sacar las
cosechas de agroexportación dañados por un
temporal de lluvias, dijo Núñez.
También debe ser aprobada
una reforma al presupuesto de este año y la
discusión de los gastos para 2009, entre los
temas de mayor urgencia para el gobierno.
El diputado disidente
sandinista Víctor Hugo Tinoco, pese a que apoya
la anulación de los comicios, reconoció que esto
profundizaría la crisis al extenderse a otros
poderes del Estado y que el oficialismo "va a
volver a recurrir a la violencia y a las
agresiones".
"La única salida es
recontar los votos y que se le otorgue la
victoria a quien la tuvo", zanjó Tinoco.