JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO
Canadá gana la final de jockey
a Estados Unidos
Con un total de 14 medallas
de oro Canadá rompe récord

Canadá
ganó el más preciado del jockey sobre hielo, y batió
el récord histórico.
Nunca antes lo había conseguido un país en una sola
edición. Es lo que se recordará. A Vancouver le han
bastado los oros, y especialmente el último, el del
deporte nacional. El éxtasis definitivo con el
triunfo, además, sobre su gran rival, el vecino
Estados Unidos.
Una mayoría del país ya consideraba que los Juegos
eran un éxito con las medallas, pero aún una
encuesta hecha la última semana señalaba que uno de
cada tres ciudadanos opinaba que sería un fracaso si
no ganaban el jockey, su religión. Y hasta eso
lograron con la máxima emoción de una "muerte
súbita" en la prórroga.
El
partido fue trepidante, uno más, pero en la cumbre,
entre compañeros y rivales, todos mezclados, de
clubes de la NHL, la liga profesional
norteamericana.
Pero Canadá era el ganador. Fue a los 12m 50s. Una
de las presiones canadiense sobre la defensa rival
dio el primer fruto. Tras robar la pastilla cerca de
la esquina derecha de la portería, Toews, uno de los
tres jugadores canadienses de los Chicago
Blackhawks, acabó la jugada con un tiro cruzado. El
magnífico portero estadounidense Ryan Miller, de los
Buffalo Sabres, no pudo interceptar la bala que
entró por una escuadra. El Canadá Hockey Place
estalló todavía más.
Después, pese a no aprovechar dos superioridades
numéricas por expulsiones temporales, los
anfitriones dieron otro paso hacía el título. Fue a
los 7m 13s del segundo periodo. Un magnífico
contraataque llevado por Getzlag, de los Annaheim
Ducks, lo desvió atrás un defensa y su compañero de
club Perry puso el 2-0.
Canadá estaba lanzada, pero aún no había nada
decidido. Resistió a su vez dos inferioridades
numéricas, pero a los 12m 44s el magnífico Luongo,
que llevaba 19 tiros salvados no pudo con el
vigésimo. Fue un tiro lejano de Kane, otro
"blackhawk", que desvió Ryan Kessler (para mayor
ironía compañero de Luongo en los Canucks), y lo
despistó. Tocó el "puck", que se elevó y cayó tras
él a la red. El 2-1 puso aún más emoción al gran
choque.
En
el resto del periodo y casi todo el tercero y
último, hubo múltiples ocasiones, pero Luongo fue
una muralla. El partido terminó con 35 disparos a
puerta por cada bando. Mayor igualdad, imposible.
Pero ya la gran estrella canadiense, Sidney Crosby,
perdió la mejor a falta de tres minutos para
sentenciar. Se fue solo hasta Miller, pero se le
adelantó la pastilla al ir a rematar y su fallo lo
pagó caro su equipo.
Estados Unidos quitó a su portero a falta de sólo 1m
16s para poner otro jugador de campo en la táctica
habitual desesperada en busca del empate y la
prórroga. Aunque siempre entraña el riesgo de tener
la portería vacía, esta vez le salió bien la
presión. Un tiro de Kane rebotó en Langenbrunner, de
los New Jersey Devils, Luongo no pudo retener la
pastilla y Parise, otro "devil", logró el empate.
La
desilusión planeó por el pabellón y por toda Canadá.
Quedaba una prórroga de 20 minutos, a "muerte
súbita" al primer gol marcado. El peligro total.
Pero justamente Crosby fue el héroe. Se tomó su
pequeña revancha del fallo anterior y de todas las
revanchas. Marcó a los 7m 40s y la fiesta fue ya
absoluta.
Plan ganador
A
Canadá le ha dado resultado el plan de cinco años
para la preparación de sus deportistas llamado "Los
podios para nosotros". Rentabilidad plena a los
cerca de 100 millones de euros invertidos. Patinajes
y nuevas modalidades fueron su gran baza, aunque
sumó menos medallas totales que los otros dos
grandes. Alemania, siempre constante, y Estados
Unidos, una versión mejorada como si jugara en casa.
Alternó la mayor cosecha de podios entre la
modernidad y los deportes clásicos, aunque su
estrella Lindsey Vonn decepcionó con un solo oro, el
mismo que se llevó Bode Miller en la despedida.
Noruega, cuarta en discordia, la más laureada de la
historia, sacó del esquí de fondo los reyes de los
Juegos. La reina, sobre todo, Marit Bjoergen con sus
cinco medallas, tres de oro, y Peter Northug,
heredero ya seguro del legendario Bjorn Daehlie (12
medallas, ocho de oro, récord invernal). Ganó al
sprint el maratón de 50 kilómetros y sumó su cuarta
medalla, segunda de oro.

El benjamín de
Vancouver 2010
es Manfred Oettl, un
peruano que habla alemán
El
atleta más joven de los Juegos Olímpicos de Invierno
Vancouver 2010 es Manfred Oettl Reyes, pero no es
alemán ni rubio de ojos claros, sino un peruano de
16 años, de pelo rizo y piel bronceada, que habla un
español gutural y, como su hermana Ornella, es
fanático de la nieve y el frío.
Por primera vez Perú está
presente en una cita olímpica invernal, gracias a
los hermanos Oettl Reyes y Roberto Carcelen, todo
s
residentes fuera del país sudamericano, pero
igualmente orgullosos de competir por la bandera
rojiblanca.
"Aunque nacimos en Munich, siempre
hemos estado cerca de Perú gracias a nuestra madre,
que se ha encargado de que aprendamos español y
conocer nuestras raíces", dijo a la AFP el joven
Oettl Reyes, que junto a su hermana competirá en el
eslalom y eslalom gigante del esquí alpino.
"Papá es un alemán típico, por lo
que en casa comemos lo mismo un buen chaufa (arroz
con varios tipos de carne o mariscos) que un wurst
(embutidos alemanes). Acá extrañamos un poco eso",
terció en la conversación Ornella, dos años mayor
que Manfred y con su mismo pelo castaño y piel
aceitunada.
Perú había intentado participar por
primera vez en Turín 2006 en los Juegos de Invierno,
pero las autoridades deportivas de ese país se
demoraron en cumplir los trámites de inscripción de
cuatro atletas de snowboard y el intento fracasó.
Los Oettl Reyes nacieron en Munich
(Alemania) y adquirieron la ciudadanía peruana en
junio de 2009.
"Espero que la gente en el Perú
llegue a saber de nosotros y nos abrace cuando
vayamos al país, Este es un buen comienzo para el
Perú en los Juegos de Invierno y en el esquí
alpino", destacó Ornella, 1,68 m de estatura y 60
kilos de peso.
La peruana fue designada para portar
la bandera de su país en el desfile inaugural de los
Juegos, el pasado viernes, pero momentos antes de
salir a la pista del BC Place Stadium, un federativo
decidió que Carcelen, nacido en Lima y residente en
Seattle, fuera el abanderado nacional.
"Estaba un poco triste. No me
dijeron por qué no iba a llevar la bandera. Pero tal
vez en los próximos Juegos Olímpicos podré hacerlo",
manifestó.
Los hermanos Oettl Reyes aprendieron
de su padre los secretos del esquí, y desde pequeños
vienen compitiendo entre sí. Ambos admiten que la
rivalidad entre hermanos es grande, y es la primera
de las tres razones que les trajeron a estos Juegos
Olímpicos.
"El me reta en los descensos, pero
no puede alcanzarme", dice Ornella. "Ella es mejor
que yo", reconoce Manfred. Entre ambos hay una
fraternal comunicación.
Los dos concuerdan que la segunda
razón por la que están en Vancouver es el buen ojo
del italiano Gianni Barbetta, un veterano entrenador
de 70 años que les descubrió cuando ellos
practicaban esquí en las montañas del sureste de
Tyrolia, en Italia.
"Gianni hizo todo para nosotros, nos
consiguió patrocinio, nos metió en los eventos del
Mundial, nos trajo aquí. Pero él está enfermo de
cáncer y no pudo venir con nosotros a Vancouver",
dijo Ornella. "Por eso queremos hacer un buen papel,
para darle una alegría".
Y un tercer motivo, y decisivo,
fueron las gestiones que realizó la mamá de ambos
con el Comité Olímpico peruano para que recibieran
la licencia internacional de la Federación
Internacional de esquí (FIS).
"Ella habló con toda la gente
importante y nunca aceptó un no como respuesta",
dijo Ornella.
Según las reglas de la FIS, un
atleta que no compite regularmente en el circuito
Mundial puede clasificar a los Olímpicos en el
eslálom o el eslalom gigante solamente, aunque para
ello al menos tiene que haber ganado 140 puntos en
la clasificación general.
Manfred será el primero en abrir su
calendario competitivo cuando el próximo domingo
arranque el eslalom gigante en las montañas de
Whistler. El miércoles, Ornella estará en liza en la
categoría femenina.
Aunque tienen pocas opciones de
medallas, ambos aseguran que él sólo hecho de estar
en los Juegos es ya un premio mayor.
"Es un sueño, una medalla de alegría
que vamos a llevarle a Gianni", subrayó Ornella.


El deportista Scott Lago, en las dos fotografías que
han originado la polémica, y su abandono de los
juegos.
El Snowboarder y medallista
olímpico de bronce Scott Lago, demostró que su
sentido del humor permanece intacto aunque le costó
el abandono de los Juegos Olímpicos de Vancouver
debido a que se publicaron unas fotos “picantes” de
una mujer inclinada y besando la medalla desde
debajo de la cintura del deportista.
Lago, que fue tercero en el
halfpipe miércoles, se disculpó con el Comité
Olímpico de EE.UU. y voluntariamente regresó a casa
después de las fotos picantes aparecieron en
TMZ.com.